Carmelopoli

miércoles, 25 de marzo de 2009

Ramoni-rijo

- Carmelo, picha, ¿a qué yo soy güena gente?


La pregunta me cogió por la espalda y por sorpresa. Cuando me giré y lo vi, descubrí que, festivamente, quien me hablaba era un buen tio, una buena persona.

- Aro, Ramón, picha. Tú ere tela de güena gente. A vese, de bueno te pasa que quiere llevarte bien con tol mundo. Pero mejón asín.

Ramoni me se asercó con intensión de darme un abraso pero me escabullí a tiempo que la última vé me rompió cuatro costilla.

- Mejón me da la mano, Ramón que yo no bebo leche y tengo los hueso má malamente que la Duquesa de Alba. - Se rio, pero yo le noté un poquito triste, como agobiao-. ¿Qué te pasa, Ramón?
- ¿Tú tiene un ratito pa charlá?
- ¿Un ratito largo como un pasodoble de Juan Carlo? -noté que el chiste no le hiso mucha grasia-. Es que me iba a vé a la Vane que mi Chari le ha preparao una fiambrera de lenteja porque al Pite le flipan las lenteja de mi Chari y como mi Chari está hoy consentrá con la selesión gaditana de bingo, po me toca a mi irme a El Puerto y asercarle las lenteja a la Vane.
- ¿Te aserco a El Puerto en mi flagoneta y charlamo?

Evidentemente asesté. Primero porque Ramoni es, como ya he dicho, un tio de puta madre y segundo porque asín me ajorraba el dinero del billete del catamarán y me daba pa un par de servesita en El Puerto o a la vuelta en el bá del Gordo.

En el camino me estuvo esplicando las rasone de su primera pregunta. Estaba osesionao porque creía que desde que estaba con Juan Carlo se había hecho peó persona, se estaba volviendo resentio, sínico, pasota, chulo... Vamo, que sentía que el espíritu del Aragón lo había poseio.

- Y lo peó fue lo que me pasó con Antonio -me dijo casi con lágrima en lo sojo a la altura de una de las reonda de El Puerto.
- ¿Martíne Are? ¿Por lo del pasodoble? Si tú dijistes que él te dijo que si no lo cantaba se mosqueaba contigo -soltó una risotá.
- Eso fue lo que él me dijo que dijera, pero tú como yo sabemo que la realidá fue otra. Y no vea la que me está dando con el pasodoble en los ensayo y las astuasione de la obra. Pero yo no quiero que se mosqueé él cormigo. Ni él ni nadie. Yo quiero llevarme bien con tol mundo, porque tol mundo es güeno. Yo sólo quiero cantá los pasodoble que he cantao siempre: a muerto y que Cádi es mu bonito.

Podrei pensarse que esta confesión me sorprendió, pero lo que me sorprendió de verdá fue vé a Ramoni comé enmientra que condusía. Que yo ya había visto a gente comerse un paquete papa al volante o, como mucho, un bocadillo, pero jamarse como se jamó Ramoni entre Cádi y El Puerto un plato de garbanso con arró y un bisté de serdo no lo había visto en mi vida. Y es que el gachó tiene montao un entramao del carajo, con unas bandejita pa apoyá los plato y en la parte de detrá de la flagoneta ni produsto informático ni resiclaje ni ná de ná, lo que lleva es un frigorífico y un microonda pa calentá la comida. El nota tiene un visio comiendo y condusiendo impresionante.

Llegamo al sentro del Puerto, aparcó y nos separtamo. Yo me fui a buscá a la Vane ante el riesgo que corría su fiambrera de lenteja y él me dijo que me esperaba en uno de los bare de aquella parte tomándose una tapita. Yo no tardé má de quinse minuto entre llegá a la casa de la Vane, darle las lenteja, preguntarle si va a volvé a casa o podemo alquilá el cuarto y volverme. Ponle ventisinco minuto tirando por largo. Pero cuando encontré a Ramoni estaba sentao en una mesita de Romerijo con una bandeja casi vasia y una espesie de masetero lleno de cáscara de marisco.

- Carmelo, hermano, amigo ¿tú ha probao lo bueno que está esto? -y me dio a probá un langostino que era de lo poco que queaba sobre la bandeja. La verdá que estaba riquísimo.
- Está puntero, picha. Yo es que no comía marisco desde la comunión del sobrino de mi primo Cristóba y fueron los que Cristóba sacó en una fiambrerita.
- Pero ¿cómo es eso posible? Camarero, hermano, amigo, traete otra mariscá pa cuatro como la que ha puesto ante, que le vi a dá a probá a mi amigo Carmelo unas gambita.

No era metafórico. Ramoni se había comio una mariscá pa cuatro y a mi sólo me dio los langostino y las gambita de la segunda mariscá. De toas forma, yo estaba contento, porque a marisco regalao no le mire el tamaño. De repente, el coco me se fue pa lo de siempre.

- Pero esto te va a salí por un pico, Ramón.
- Eso es lo único bueno de habé salio con Juan Carlo, que ya ahora tengo el dinero por castigo de lo que bemo ganao en contratito. Ademá, que ¿pa qué quiero el dinero si no lo puedo disfrutá con estas cosa?

A tó esto llegaron los camarero asombrao viendo comé a Ramoni. Uno de ello dijo "Desde que estuvo asquí el Canijo de Carmona no había visto a nadie comé tanto marisco". Sería por eso que, de repente, aparesió Pedro el de los Majara:

- Carmelo, gaditano, picha, que alegría de verte por asquí. Ya he visto yo a tu chiquilla por El Puerto y no vea las cacha que tiene tu chiquilla. -Le sonreí y él giró la cabesa pa dirigirse a Ramoni-. Ramoni, hermano, si no lo veo no lo creo. Ha batio el reco del Canijo. Me ha llamao un camarero pa avisarme y no me lo creía.
- ¿Un camarero? -preguntó Ramoni-. ¿Ustede tenei muchas amistade asquí en el Romerijo?
- Mucha, dise. Nosotro semo como hermano del dueño, de los camarero. Vinimo asquí desde el año de los hindue. Cada vé que acabamo de ensayá venimo asquí  ¿Tu te acuerda de aquella de "Al salí de los ensayo..."? Po la callejuela del borracho era una que hay asquí atrá.

Yo notaba que a Ramoni le hasían lo sojo chiribita con lo que le pasaba por la cabesa. 
- ¿Vení tó los día despué de los ensayo? 
- Te lo juro por el niño que la embarasá quería albortá. Tó los día venimo. El día que metimo el pasodoble de "A las puerta de la Gloria..." nos dimo despué un homenaje con una mariscada de Romerijo pa quitarno el mal sabó de boca. 
- Joé que bueno, vení asquí tó los dia. ¿No tendrei un sitito pa mi en la comparsa vuestra? Que comerme está mariscá cada vé que salga de un ensayo me devuelve a mi el carma, el chacra y tó la alegria del mundo que es lo que yo nesesito.

Pedro se quedó pensando y le dijo que, en prinsipio, no habría poblema. Ramoni estaba encantao, como si se biera quitao un peso de ensima a parte del que se había metio dentro. Me trajo de vuelta a casa y me pidió que no contara ná hasta que no hablara con Juan Carlo, pero como hoy ya he leio en el Diario que Juanfernande va a sé el direstó de Juan Carlo porque es el único amigo que le queaba ya me he dao cuenta que Ramoni ha anunsiao su cruse de Bahía al gran Aragón y puedo contaro la verdá.

4 comentarios:

José Luis Bustelo dijo...

jajajaja, qué arte Carmelo. Ojalá to fuera como tú lo cuentas, jajaja.

Javi dijo...

Quillo tú tiene tol arte del mundo. Vaya forma de meterte en el mundillo de la rumorología del carnavá montándote un peliculón del bueno.
Y ya puestos... si se confirma, sería un bombazo de los buenos.

Javi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manolo rubiales dijo...

Qué bueno picha, ya me he empezado a reir desde el título, je, je, je... Ramoni-rijo..., qué arte

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