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¿Te acuerda de este pó?

viernes 23 de julio de 2010

Mensaje

Estimados Carmeleros y Carmeleras:


En primer lugar debo presentarme, porque yo no soy Carmelo. Por las formas y por el fondo de este mensaje os habreis dado cuenta. Pero es que Carmelo no está.

¿Quién es este tipo que se presenta aquí y nos dice que Carmelo no está? Bueno, yo soy un amigo de Carmelo. Uno de los 127 seguidores, uno de sus 257 amigos en Facebook. Uno que lo va a echar tanto de menos como el que más. La diferencia es que yo soy el que le presta los dedos a Carmelo para teclear sus posts. Los más brillantes y los más reguleros. Todos. Los 720. Desde aquel que escribió el 28 de febrero de 2007 hasta el último que escribió el pasado 11 de julio, un ratito antes de que España ganara el mundial.

El sistema era habitualmente el mismo. Carmelo se me aparecía, me llamaba a cualquier hora, o se colaba en la puerta de mi casa y desde allí me dictaba una de sus historias que yo tecleaba tratando de no añadir ni una coma, ni, por supuesto, una ese. Otras veces, las menos, cuando se resistía, era yo el que lo llamaba, el que iba a buscarlo y entonces él me largaba la historia, que solía ser menos original, menos graciosa, menos brillante que las que le salían a él de dentro.

El problema, si es que se puede considerar un problema, es que lleva ya 12 días sin llamarme. Me parece que no tiene ganas de contarme nada nuevo y la verdad que yo tampoco tengo tiempo de sacárselo, de arrancarle una historia diferente. Son cosas de la vida.

Que nadie se asuste. Carmelo no se ha muerto. No le ha pasado nada. Ni siquiera se ha puesto enfermo como aquella vez. Está mejor que nunca. Me han dicho que va a ser abuelo y que esta noche estará escuchando coplas de Carnaval con su bermudas y sus chanclas. Como a él le gusta.

En realidad, Carmelo nunca morirá. Habitará siempre en tanta y tanta gente que le conocimos y en muchos que no le conocieron pero que viven con él en el día a día. Carmelo siempre será un poquito de Los Enteraos, una mijita de Encajebolillo, un puntito de Los Piratas, un trocito de Los Regaera, una pizca de Kadi City.

Esto que hace Carmelo ahora va contra los principios del marketing y de la base de un blog. Cuando un producto funciona, cuando está consolidado, no es conveniente dejarlo. Pero es que Carmelo es así. Vino cuando quiso y se va cuando le da la gana.

Debo decir que no se va para siempre. O que no sé si se ha ido para siempre. Como no se ha convertido en piedra ostionera de su Caleta, es posible que algún día me vuelva a llamar. Dentro de tres meses. En Febrero. El año que viene. O quizá nunca. Siendo Carmelo, no se sabe.

Él querría despedirse con una de esas cuartetas bonitas de final de popurrí en la que metiera en la música el nombre de todos sus lectores, sus fans y sus amigos que han sido muchos. Lo que pasa es que ni yo tengo memoria para recordarlos ni él tiene oído para meter nada en la música. Así que la mejor despedida que puede dar Carmelo es su agradecimiento y el legado de más de mil post entre este blog, el de Carnaval y la Carmelopedia. Servirá para que se nos haga más corta la espera si vuelve. O para no olvidarlo si decide no regresar.

Un abrazo a todos y todas.
El escribiente de Carmelo.

domingo 11 de julio de 2010

Bichos maravilloso

Yo no se porque la gente se sorprende tanto con el pulpo ese de los alemane. No me digai que no sabéis de lo que estoy hablando que hasta Setapé ha intervenio pa darle cobertura y asilo al pulpo si fuera presido. Eso porque Setapé no ha probao como pone el pulpo en lasaña Carlito en el bar Nono porque ese pulpo sí que se merece profesión internasioná que yo no he probao cosa ma rica en los día de mi vida. Esto lo dejo como dato pa los que vayan a venía a Cádiz de vacasione y pa que mi amigo Obeli se lo apunte en su bló.

Ya te digo que lo de que un bicho asierte las predisione a mi no me paread tan raro. En tó caso lo raro es que el dueño del pulpo no se esté forrando echando quinielas a costa el sefalópodo y siga recibiendo visita en un acuario, aguantando niño chico y bañandose con los delfine. Asquí podría hase una referensia al hecho de que Carlos Día proyestase un acuario como exenta Cádi en la parte de Muerto América y que, como tos los proyesto de Carlos Día se queó en ná.

Pero bueno, que ese no era el tema y no quiero ensenderme que están los del Infoca tela de procupao con los insendio. La cosa es que yo he conosio a lo largo de mi vía distinto bicho maravilloso capase de predisí el futuro. No me refiero sólo al cangrejo ese que disen que tú lo ponía en lo alto de la clasificasión del Diario de la división en la que estaba el Cádi y el cangrejo se movía hasta el puesto de la clasificasión en el que iba a está la semana siguiente. Má que ná porque el cangrejo siempre va pa atrá, má o meno como el Cádi.

Me estoy refieriendo a otros bicho maravilloso y carnavalero. Mismamente yo tenía una pareja de jilguero que eran estupendo pa adiviná el resultao en coro. Había que ponerle a tó volumen los repertorio de los coro favorito y según quien fuese a ganá asín hasìan los jilguero. Si la jilguera ponía huevo al día siguiente es que iban a ganá el coro los niño. Si los jilguero se ponían a comé, es que iba a ganá el coro del Gordo, si se ponían a cantá desafinando es que iba a ganá Faly Pastrana y si movían los ojo tó raro ramaje ganaba el Coro La Viña. Al finá tuve que soltaron porque vinieron los de la protestora de animale que disian que base escuchá los repertorio de los coro a los jilguero era maltrato animá.

No fue el primé bicho con podere que tuve. Bueno, no era mío, era de mi mare. En mi casa había un gato que sobrevivió porque en mi casa no había ningún chino y porque mi mare aprovechaba mu bien el hueso de los puchero. Po ese gato era el number one pa las comparsa. Ná má que había que ponerle un cuenco con comía y la afoto que sacaba el Diario. De donde comiera el gato, esa iba a sé primé premio y si el gato no comía sino que se cagaba ahí había cajonaso. Asín asertó desde Estampa Goyesca en adelante. Incluio el cajonaso de Caleta. El pobre estuvo a punto de morí el año que ganaron los Alcántara y, al finá, la pobre mi mare lo echó de casa cuando predijo lo de La Parra Bomba. Pensaba que había perdío los podere.

Pero lo má raro que yo he visto ha hecho lo del geranio que tenía mi Chari. Mi Chari tenía un geranio que compró en la plasa hase una jartá de tiempo. El geranio era maravilloso. Al geranio tú le ponía la astuasión de la comparsa de Martíne Are de ese año y según fuera la comparsa asín hasía. El geranio se puso presioso el año de Los Miserable y toavía mejón el año de Los Pirata. Sin en cambio, el año de La Milagrosa paresía que se iba a morí, aunque mi Chari lo regaba y lo regaba pa hasé trampa, pero el geranio sabía lo que le esperaba al Niño y se puso tó mustío. Mi Chari no quiso tirarlo y, el año siguiente, cuando escuchó La niña de mi sojo se puso otra vé presioso. Lo malo ha hecho que, despué de La Calle de la Má el geranio Martíne Are no florese ni a la de tré. El Angelín ha querio tranformarlo pa que prediga los resultao del Aragón, pero por mucho que le pone la presentasión de Araka la Kana, no hay forma de que el geranio le coja el punto y eche una puñetera fló.

sábado 10 de julio de 2010

El peso de la caló

Aprovechando que mi Chari está mejorsita, me desidí ayé a volvé a La Caleta. Fue nuestro regreso que tuvo como gran ayuda la del médico que le ha quitao la escayola y le ha puesto una venda elástica. Como se entere de que la escayola se puede sustituí por venda elástica el dueño de la casa en la que está alquilao el Angelin, ya no arregla el gachó ni una vé má el techo la cosina, porque el dueño de la casa del Angelín con las obra es má duro que el mismísimo ministro Pepiño Blanco con su segundo puente, que con el retraso que lleva va a sé el tersero. Aunque el tema del puente lo vi a dejá pa otro día de crítica política.

Como iba disiendo, que ayé aprovechamo pa irno a La Caleta a echá la tardesita y cogé un poco de coló que nos estábamo queando má blanco que el culo de Iniesta despué de los día de baja playera que se ha cogio mi Chari y que a mi me han tocao de forma conyugá, que quiere disí, por cojone (con -yugo), porque si no, cualquiera aguanta a la parienta.

Totá, que estábamo allí sentao en la silla, mi Chari, y yo y llegó el Angelín que se puso al lao nuestra resguardaíto una mijita del levante que estaba porculerillo, aunque en La Caleta se note meno que en las playa de Puerta Tierra porque hasta pa eso tiene mi Caleta suerte. totá, que estábamo allí sentao, tomando el solesito, medio traspuestillo, los tré y al Angelín se le ocurre disí:

- ¿Tú te imagina que no biera nasio en Cádi, Carmelo? -me soltó sin anestesia el Angelín.
- Hombre, po si no fuera de Cádi me habría gustao sé de Barbate y haberme venio a viví de chico a Cádi -le contesté yo, rápidamente, entendiendo que dentro de la desgrasia de habé nasio fuera del territorio sagrao que delimita la bahía el Aslántico y las Puerta de Tierra, lo del pueblo sercano con llegada temprana a la capitá podía compensá la desgrasia. - Pero no creo que biera hecho posible porque mi pare, desde que mi mare estaba de sai mese no la dejaba crusá las Puerta de Tierra, por si acaso, no fuera a sé que tuviera un niño beduino. Asín que Barbate, mucho meno.
- No, Carmelo, me vengo a referí a no habé nasio en Cádi, habé nasio en otra familia, o en tu familia pero que tu familia no fuera de Cádi -me esplicó el Angelín.
- Pero eso es imposible. Yo no podría sé yo si no biera nasio fruto del amó y del Carnavá entre mi pare y mi mare -le contesté rechasando su propuesta por asurda. En ese momento intervino mi Chari:
- Lo que el Angelin te está intentando disí -¿cómo carajo sabe esta lo que el Angelín me está intentando disí?- que si tú fuera otra persona que no fuera de Cádi tu vida sería totalmente distinta.
- Aro, y la tuya, mi Chari, que no nos habríamo conosio -dije en tono romántico, pero resibí la respuesta de un aleteo de pestaña en plan, ni me lo cuente que me pongo pitosa asquí mismo.
- No puedo ni imaginarlo -refrendó mi Chari.
- Eso es. Yo, lo que tes quiero disí que si no fuéramo de Cádi las cosa serían mu diferente.
- Y mucho má chungo -completé yo enmientra que perdía mi mirada en el sielo caletero justo en donde confluye con el Castillo de San Sebastián.
- Aro. Porque, tú imagínate por un momento que biera sio tú de Jaén.
- Y pronunsiara las jota asín to rara, que al disí reló, paresiera un gargajo al finá que te atraganta-le añadió mi Chari.
- Ayé, con cuarenticuatro grado a la sombra, que con esa temperatura dise que hasta la saliva se evapora -continuó el Angelín.
- Que te trompiesa en la asera, te cae en la calle y en vé de una brecha te hase una quemadura de tersé grado -pensè en vó alta enmientra que me subía el caló. Pa superarlo abrí la nevera y le hise el boca a boca a una litrona fresquita.
- Con lo lejo que está Jaén de Cádi -serró el Angelín- que no hay ni autobuse.
- Pero no es cosa de distansia -retomó mi Chari-. Porque los miarma están ahí al lao y no vea el caló que pasan.
- ¿Tú te imagina a Carmelo miarma? -se cachondeó el Angelin dirigiéndose a mi Chari-. Devoto del Gran Podé, sosio del Beti, con su cadena de la Macarena.
- Como el gangoso, ma caena, ma caena -dijo entre risa mi Chari recordando el chiste de Arévalo, ese gran hombre que nunca hiso chiste de maricone ni de gangoso.
- Y leyendo a Antonio Burgo -sumó el Angelín.
- Dejarse de rollo, que me están entrando sudore -traté de cortá porque lo de Antonio Burgo me paresía mu fuerte.
- Y pasando caló, hoy. Sentao en la orilla del Guadalquiví pa vé si coge algo de fresquete, porque este con lo miseria que es no paga ni el peaje -añadió mi Chari.
- O trabajando. Porque los miarma no tienen prejubilasione, ni baja, que no tienen el arte de Cádi pa esas cosa.
- Hombre, Angelín, tampoco te pase, que no es que los miarma vayan a levantá el paí a estas altura -le corrigió mi Chari.
- Pero el caló no se lo iba a quitá nadie. Triana república independiente, pero ponerle aire condisionao.
Las carcajás de los dó se oían a la altura del Corralón. Yo cada vé me estaba acalorando má, le pegué otro buchaso al sumo de sebada embotellao pa vé si me se pasaba, pero no se habían quedao contento. Estaban dispuesto a empeorarlo.
- O que fuera de Jeré. Con el pelo engominao y su bandera de puta Cádi colgá en la mobilete -propuso el Angelin.
- Aro, y en la habitasión, en vé de la afoto de Nuestra Señora, una con el Pacheco dándome la mano -metí yo pensando en que si era yo mismo el que retomaba el cachondeo, se acabaría el cachondeo cormigo.
- La afoto de la inagurasión del sircuito. Y la camiseta asulina enmarcá en la salita. -Mi Chari no estaba dispuesta a dejá de cachonderase de mi.
- La de Mendosa. Y un autógrafo de Gorosito -empeoró el Angelin.
- Y en día como hoy, en vé de la playa tol día dando vuelta por el Ikea a vé si cogía un poco de fresquito.

Ya aquello era demasiao. Estaba notando en mi tol peso de la caló. Me levanté, me metí en el agua y estuve nadando hasta serca de agua tapá tratando de olvidá lo chunga que podría sé mi vida si yo no fuera de Cádi. Y el caló que habría pasao un día como ayé, sin sombrilla, servesita y bañito en La Caleta.

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