Carmelopoli

lunes, 8 de marzo de 2010

Anti alborto

Imaginarse la estampa. Las onse de la mañana del domingo, yo estoy en mi cosina desayunando, porque los domingo tampoco me gusta levantarme demasiao tarde que si no, pierdo el día y el domingo es siempre el día que má cosa hay que hasé. Po eso, que estoy yo en mi cosina, juntándole manteca al pan que me acaba mi Chari de tostá cuando llaman a la puerta. Me levanto a abrí y es mi suegra, con el pelo cardao, en una mano una bandera de España y en la otra una banderita roja.


- ¿No me diga que juega hoy la selesión? -le dije.
- Déjate de rollo, Carmelo, que vamo de manifestasión -me contestó enmientra que me apartaba pa colarse en mi casa por toa la cara, como ella hase las cosa siempre.
- ¿De manifestasión? ¿Otra vé viene Rajoy a Alcalá de los Gandule? Porque hay que vé la emperraera que ha cogio el barba con ese pueblo. Que no digo yo que sea un pueblo feo, que es mu bonito, pero tampoco es como pa vení cada dó por tré a darse un paseíto rodeao de familias numerosa. Que también podría haserlo alguna vé en Barbate y asín come mojamita o Arco y vé las vista que tiene el balcón del coño...

Ni me contestó. Mi suegra ni me contestó. Tiró pa adentro buscando a mi Chari. Yo volví a mi cosina, porque no hay ná que me dé má coraje que comerme las tostás frías que a mi me gusta juntarle la mantequilla y con el caló residuá del pan se derrita, que me recuerda a mi a cuando de chico nos ponía mi mare el pan con el chorreón de aseite pa la merienda y ya estábamo alimentao hasta la noche.

Enmientra que le pegaba bocao a la piesa de pan y me llenaba la barba de mantequilla, escuchaba a mi Chari y a su mare discutí. No sé si por mediá o por morbo, me levanté y me aserqué al cuarto guardando la distansia sufisiente pa que el palo de la bandera de España no acabara en mi cabesa, que tampoco es que yo sea Laporta, pa que me tengan que golpeá con una bandera con dó colore, como disía el Niño Antonio.

- ¿Qué pasa con tantos chillío? -pregunté -que estoy resién levantao y me da doló de cabesa.
- Ná que te importe -me contestó mi suegra con ese tono tan dulse y educao que mantiene en sus conversasione cormigo.
- Ná, Carmelo, mi mare, que quiere que yo vaya a una manifestasión.
- ¿A Alcalá? ¿Y quién va a prepará el almuerso?
- Que no es en Alcalá, jartible. Que pesao con Alcalá -me reprochó mi suegra.
- Ahora vi a sé yo el pesao con Alcalá, con la que está dando el barba.
- No, Carmelo, es asquí, en San Juan de Dió. A las 12 -me esplicó mi Chari con lo que me quitó un peso de ensima porque estaría de vuelta pa cosiná las dó dorada que había comprao el sábado en la plasa y que, como pude comprobá despué, al horno podían está de másima categoría.
- Tonse, ¿te va a vení o no? -preguntó mi suegra dándome la espalda.
- No, mamá, que está lluviendo y no me se apetese.
- Me parese mu malamente, Rosario. Mu malamente. ¿Y tú? ¿Te viene tú? -me dijo girándose pa mi.
- ¿Yo? ¿A manifestarme? ¿Por qué?
- Contra el alborto -me respondió.
- Es que yo no vi a albortá.
- Ya. Pero muchas niña de 16 año van a albortá ahora despué de una noche de cachondeo por la Punta sin tené que avisá a los padre. Y tenemo que protegerla.
- ¿De la noche de cachondeo, de la Punta o de los padre? -pregunté con mucha ingenuidá.
- De los sosialista, que van a hasé que maten a criaturita indefensa -me contestó mi suegra.
- No me diga que van a poné el alborto obligatorio.
- Desde luego, que poca sensibilidá tiene pa estos tema. Si es que de dónde no hay no se puede sacá. Yo no sé ni siquiera pa qué te he dicho ná. Despué muchos golpe de pecho en misa. Po la Santa Madre Iglesia está contra el alborto.
- Aro, es que si no, se quean sin niño pa sé monaguillo. -Mi suegra cada vé se estaba poniendo má colorá-. O pa montá los coro eso que le gustaban al hermano del Rasinger.
- Po va a vení hasta Teófila. Y como la vea le vi a disí que tú no ha querio vení. Te debería dá vergüensa, tanto rollo que defiende a Cádi y no defiende a sus feto -me amenasó mientra que cogía la puerta y gritaba.- Rojo. Asesino de niño. Bolchevique.

En verdá había consiguio mi ojetivo que era quemarle la sangre a mi suegra y que se largara y nos dejara a mi Chari y a mi tranquilito. Aunque lo de que no defiendo a los feto gaditano me dejó cavilando y tengo que reconosé que llevaba rasón. A mi me parese mu malamente que una mujé que vive en Cádi pueda desidí albortá porque está negándole al fruto de su vientre el derecho má grande y má importante que puede tené un sé humano: vé la lú de Cádi al atardesé. Ademá, que si toas las mujere de Cádi albortasen dentro de unos poco de año no iban a habé niño pa hasé las comparsa juvenile. Con lo bonito que es criá a un bebé, enseñarle las diferensia entre una comparsa y una chirigota, entre un cargaó de Cádi y un costalero miarmeño, entre la Caleta y el resto del mundo. Pero bueno, que hasta ahora también se podía albortá y sigue habiendo comparsa juvenile.

4 comentarios:

Marisa Pérez Muñoz dijo...

Genial el pó... ya se que no es novedad, pero este me ha parecido buenísimo, sobre todo el final.

Besos.

Marisa

Santiago dijo...

Dí que sí Carmelo, que alborte la que quiera y la que no, po que siga pariendo caleteros. Y a tu suegra (como al edén) po que le den... Sin acritú :-))

Valdepeñitas dijo...

...tu suegra como ya dije...Cuanto alboroto por el "alborto". Tenian que haber ido tós con la pala y la espiocha a limpiar la Playa Vitoria y asi habian hecho algo por Cadi...(Menos mal que por lo menos el Albacete no nos caó los colores). Amen.

Sonia dijo...

Desde luego que tienes el cielo ganao con tu suegra.
En ti y tu Chari veo yo una familia unía contra adversidades, con sus principios firmes, sí señor.

Saludos :-D

Por cierto, lo de la mantequilla es fantástico. Donde se ponga una mantequilla derretía que se quite lo demás. Prueba a meterla en el tostador si se te enfría, pero que tu Chari no se dé cuenta de las gotitas que se quedan dentro ;-)

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