Carmelopoli

lunes, 8 de diciembre de 2008

El pasodoble. Versión 2009

A la señora me la encontré en la puerta de mi casa cuando volvía de comprá en El Millonario los cacharrito que me faltaban pa montá el Belén. Con la bolsa con los muñeco toavía en la mano la señora me abordó como si yo fuera un pulisia munisipá y ella una gachí de Pontevedra perdía por el Campo del Sú.


- Carmelo, me tiene que ayudá -me dijo como si nos hubiéramo visto ante. La cuestión es que a mi me sonaba la cara. 
- ¿Qué quiere usté señora? -le dije con la educasión que me permite habé estudiao enfrente de un colegio de pago.
- Mi chiquillo no me come, está desganao, triste. No sale de su cuarto. Nesesito tu ayuda.
- Si no le come el niño le da calsio. A vé si usté se cré que yo soy Supernani -le dije en plan chulo como si yo fuera de Chamberí. Al momento me sentí chungo. Se ve que los de Cádi no bemo nasio pa sé desagradable. Pa colmo ella me respondió.
- Es que la culpa es tuya, Carmelo. Tú lo llevaste con el gachó ese de la bisicleta y por eso ha pasao lo que ha pasao.

Tó fue nombrá la palabra bisicleta y caí del tirón. Era la mare del Ramoni y el de la bisicleta era el gran Juan Carlo. Osease, que Juan Carlo y el Ramoni ya habían tenio el primé rosonaso serio y Ramoni estaba deprimio en casa. Era una de esas labore carnavalesca que tanto me gustan. Había que reconsiliá a Ramoni y el Aragón como si yo fuera la Isabé Gemio del Carnavá. Subí a dejá la bolsa sabiendo que, en contra de la tradisión, el ocho de disiembre yo no iba a poné el Belén este año porque el chapú que tenía por delante era grande. Pa colmo mi Chari me gritó cuando me oyó abrí la puerta pa salí:
 
- No te olvide que tenemo que ir a casa mi mare a felisitarla.
- Ve tú, y ya yo despué voy a recogerte -le dije en vó alta lo sufisientemente serca de la puerta pa evitá cualquié tipo de oposisión.

Acompañé a la mare de Ramoni a su casa y al entrá vi la mesa puesta como si fuera a selebrarse allí un banquete de eso de los presidente del gobierno de tó los paíse cuando se reunen pa hablá de como quitá el hambre del mundo. Había una fuente de filete de serdo prosedente de habé fileteao a tó los cochino de Uropa y tantas papafrita que en Sanluca a partí de ahora van a tené que cultivá sanahoria. También había dó perola grande que no quise abrí aunque olían de puta madre y otra fuente de choquito frito de las que no se han visto en un bá de Cádi en los último ventisinco año. Tó entero y sin tocá. La mare miró la mesa y casi se echa a llorá.

- Há algo por él. Mira como ha dejao tó la comia. Desde el vierne está enserrao en su cuarto. Entra a vé si lo puede solusioná.

Entré en el cuarto y Ramoni estaba tumbao en la cama. El ordenadó estaba ensendío y por los altavose sonaba el pupurrí de Suspiro de Cádi. Mal asunto, este tiene añoransa quiñonera, pensé.

-Hola, Ramón. ¿Cómo está?
- Mu malamente, Carmelo, hermano. Mu malamente. Esto que me ha pasao no tiene perdón. Me estoy quedando en los hueso, amigo. Desde el vierne no salgo del cuarto. Ya me he escuchao tó los repertorio que canté yo con el Juaqui. Y también los de mi amigo Antonio... -dijo gimiendo que quiere disí que casi se pone a llorá
- ¿No ha ido a los ensayo?
- ¿A los ensayo, hermano? Tes qui ya. Desde que lo escuché, se lo dije a Juan Carlo: "Yo no canto ese pasodoble. Cambialo."
- ¿Y que te dijo él?
- Que si no estaba a gusto que cogiera la puerta y me fuera. Carmelo, amigo, me echó, como si yo fuera el Libi, el niño de la Marina o el Catalán. Como la puerta de la lonja es mu grande, me fui sin puerta, pero me fui, hermano, que yo tengo muchos primeros premio y una disnidá.
- Pero, ¿de qué iba ese pasodoble pa que tú no quisiera cantarlo?
- Hermano, era un pasodoble a Martíne Are.
- Ahh, bueno. Si tú ere amigo de Martíne Are no te importará.
- Presisamente por eso, hermano, amigo. El pasodoble es poniéndolo a parí.
- ¿Un pasodoble contra Martíne Are? ¿Tan fuerte es pa que tú quiera dejá a Juan Carlo?

Entonse Ramoni se puso a cantármelo y me dejó con la boca abierta. Era cañero, mu cañero. Había que buscá una solusión. Aunque el ensayo no empesaba hasta las nueve y pico seguro que Juan Carlo estaba ya en la ofisina, asín que le dije a Ramoni que se vistiera y me acompañara. Pa llevarlo había pensao en mi mobilete pero como no tenía casco la mare no le dejó montarse y le dio dié leuro pa un tasi. Como mi religión me prohibe cogé un tasi en Cádi me fui detrá del tasi de Ramoni en mi mobilete. 

Llegamo a la ofisina de Juan Carlo y él estaba sentao en la barra con un copaso de un líquido amarillento con yelo que seguro que era agua susia. Ramoni se quedó en la puerta y yo me metí a hablá con Juan Carlo. Lo saludé educadamente y él me respondió má educadamente toavia "¿Qué quiere bisco?" Ojú, este tiene el siroco, pensé.

- Venía por lo de Ramoni y el pasodoble.
- Si quien ocupa el sentro, el sentro de mi alma, no se atreve y le da la espalda a lo que mi alma susurra, más vale que en el sentro de mi comparsa esté quien cre en el sentimiento con el que armo mis palabra -me soltó al má puro estilo juancarlista.
- Pero entiendelo Juan Carlo, picha. Que el pasodoble es mu fuerte y Ramoni es amigo de Martíne Are.
- Soy el poeta justisiero, que condena la hipocresia de los que reniegan de la fiesta y usan el Carnavá pa su empresa, que es solo la fama y el dinero de quien regaló te quiero a mi Tasita y ahora de Tasita solo quiere la plata que la envuelve.
- Pero, picha, tampoco es pa tanto, que quien má y quien meno ha restificao en su via -le dije yo hasiendo de abogao del diablo, de abogao del diablo Antonio que diría el señó equi.- ¿Te recuerdo Araka la Kana y el cuplé aqué de "El sueño de mi vida..."
- Yo no reniego de mi pasado de coplero, porque coplero nasí y si un día coplero muero no me costará trabajo morí si cantando muero, sea de comparsista o de chirigotero.
- Mejón que no te coja cantando, que tú canta mu poquito Juan Carlo. Osease que el justisiero se perdona lo de Araka pero no perdona a Martíne Are. 
- Eso es lo que hay y ten cuidao que también tengo un cuplé pa tu amigo Bustelo. Ahora, déjame ya y vete al mismísimo carajo que tenemo que ensayá. Y el Gordo, si quiere que entre y si no que se vaya con sus muerto... o con Quiñone, que es lo mismo.

Las posibilidade de solusioná por la vía del diálogo con Juan Carlo, el poeta justisiero, era sero. Me fui pa Ramoni y le conté má o meno lo que había pasao.

- Me ha dicho que se pensará lo de cambiá el pasodoble -le mentí.
- ¿Sí? -me preguntó él deseando creerse la mentira como Asná cuando hablaba de lo de Irá con el Bú.
- Sí. Y si el día de la Finá toca cantarlo, tú puede prasticá la ojesión y asín te salva -le recomendé.
- ¿Como el de la chirigota de Manolito Santandé? Eso sería un pelotaso -me dijo con un brillito curioso en lo sojo.
-Ahí está. Entra en el ensayo y demuestra lo que tú vale y lo que vale tu vó -le dije en plan José Gonsále ante de un partio.

Me volví pa casa pero ante pasé por casa Ramoni pa disirle a la mare que estaba tó solusionao y que fuera preparando la sena que su chiquillo vendría con hambre seguro. Aunque, en verdá tó solusionao no estaba porque la polémica de pasodoble de Juan Carlo en versión 2009 ya la tenemo abierta. Y yo, despué de haberlo escuchao, no sé si podré aguantarlo mucho tiempo.

3 comentarios:

manuel rubiales dijo...

Cucha Carmelo, pásame por el movi encuando pueda el pasodobe ese, que seguro quel Juancal-lo no se mosquea

Bermauntier dijo...

Carmelo, creo que ya estás tardando en pasarlo aunque sea cantado por ti, pero no con esa voz del audipost por lo que más quieras.

Paco Rodríguez dijo...

Ya decía yo que Ramoní se estaba quedando en los huesos.....

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