Carmelopoli

sábado, 22 de mayo de 2010

Intercambio

Estábamo ayé en la plasa de San Antonio, mi cuñao Angelin y yo, contemplando esa masnífica obra de la naturalesa que es el jardín que ha montao Carmen Obregón, ayudá por Paco el Jardi y, según las órdene de Nuestra Señora. Ese jardín que es casi un bosque con su rampla, su cascada, su lago y sus vaca. También tiene su guarda de seguridá porque en el campo no hay niño tan cabrone como los que corretean por San Antonio un vierne por la tarde. De repente, en ese bucólico entorno, va el Angelín y dise:


- Carmelo, ¿tú sabe lo que es un suingue?
- Uno que baila el suin. De la época de Fórmula Quinta, Los Brinco y tó eso. Ante de que Paco Alba se retirara.
- No, picha, en el tema sesuá. Un suingue en el tema sesuá -me preguntó el tío satirón.
- Eso es uno que está soltero, ¿no? -contesté yo.
- No, cojone -me reprochó el Angelín- eso es un singel.
- Pero un singel no es un disco con una sola cansión -pregunté yo-. Como si Martíne Are reditara el pasodoble del Papa.
- No, carajo. Bueno sí. Pero que no es eso que me distrae má que el escote de Miriam Peralta en el susmarino. ¿Sabe lo que es un suingue o no?
- No, Angelin, picha, que ere má pesao que Juan Carlo hablando de su suegra.

Entonse me esplicó que un suingue es un nota que hase intercambio. Pero no un intercambio cualquiera, como cuando los niño cambian estampita. No. Un suingue es un nota que hase intercambio de pareja. Que coge, se va a una fiesta con su parienta y allí se cosca de otra parienta de otro suingue que le gusta y la parienta de uno con el otro y viseversa. Un degenerao, poco má o meno.

- Po resulta que han montao un encuentro en el Novo dosienta pareja de intercambio de cuarentiocho paíse. Ahí, en el Novo. Un encuentro internasioná, asquí a poco má de trenta kilómetro de gachí deseando conosé otros gachone -me soltó.
- Bueno, y eso tú me lo cuenta, ¿pa qué?
- Po pa que vayamo, cojone, ¿pa qué va a sé? -me contestó. Pero yo no pude contené una carcajá como si biera escuchao un cuplé de Juan Carlo. Pero de los de hase mucho tiempo.
- Enga ya. Ni tu parienta ni la mía van a queré ir. Amo, es que yo a mi Chari ni se lo propongo, que con lo tensa que está cormigo me pone en lo reondo la calle y el domingo duermo yo con la alemana de la calle San Fransisco. Y pa gritarme prefiero a mi Chari. Ademá, que no, que no voy yo a una cosa de esa de intercambio y cambio yo a mi Chari por otra, que me se caería la cara de vergüensa, a ese pobre hombre al que yo le largue a mi Chari, la noche que le va a dá.
- Que no, Carmelo, que no es asín, que no iríamo con nuestras parienta -me esplicó el Angelín.
- Po si no vamo con nuestras parienta y vamo con otra, ya no nesesitamo intercambio, porque ya bemo intercambiao previamente. Nuestras parienta en casa y las chati con nosotro -le repliqué.
- Joé, Carmelo, cuando te pone tonto ere peó que la mayó de las Borbona -el Angelín era a esas altura como el volcán islandé. Echaba humo-. Que no amo a llevá a ninguna mujé. Nosotro vamo solo.
- Que no, que eso tiene que está lleno de feto malparío. Porque si un gachó tiene una piba buena, pa qué va a queré descambiarla por otra una noche.
- No Carmelo, que esta mañana lo he escuchao en Radio Cádi al Carlo Alarcón y han dicho que eso estaba lleno de piba buena. Pibone -me respondió el Angelín.
- ¿Y tú te lo cré? Que al Carlo Alarcón cualquié cosa le parese un pibón, que los capilla, en verdá, son mu satirone. Ademá, si hay tantas piba buena, a nosotro no nos van a dejá entrá solo.
- No, nosotro entramo y disimo que bemo queao con las parienta pero que vienen despué y las amo a esperá adentro. Le damo coba a los nota. Que esos del Novo son mu pijo y no tienen la maldá del Mentidero nuestra.
- Angelin, picha, despué soy yo el carajote pero tú tiene meno luse que el seisiento de Angel Cristo. Si entramo los dó solo, ¿a quién carajo amo a intercambiá? Tú te aserca al nota y le dise, "cambiame a tu parienta por la mía que viene en media hora". Bueno, en sinco minuto, porque si las piba están tan buena, como dise que ha dicho el Alarcón, a mi no me dura má de sinco minuto. Me cuesta los sinco con mi Chari, imagínate con un pibón.
- Carmelo, no me cuente esas intimidade que me entran gana de gomitá -me soltó el cabrón del Angelín.
- Cuidao, que habló Roco Sifredi. Enga ya, Angelín que tu plan cojea.
- Espérate, he pensao otra cosa -me dijo como si se le biera aparesio la virgen. Bueno, el simi en este caso no es mu bueno-. Hasemo que vamo de pareja. De pareja de mariquita y que estamo buscando el intercambio con una pareja de liviana. Pa probá nueva esperiensia.
- Por ahí sí que no paso. Angelín, por ahí sí que no. Yo no me hago pasá por un parguela, por un mondrigón ni pa ganá dinero. Por ná en el mundo enseñaría yo pluma. Y meno contigo cojone.
- Carmelo, picha, ere má antiguo que el pregón de Cantinfla grabao en una sinta Beta. Modernísate abre tu mente -me respondió el cabrón. Yo lo miré con los ojo como plato. Pero como plato de pisa. Casi como bandeja de horno.
- Aro, yo abro la mente y tú me abre el tu ya me entiende.
- Contigo es que no se puede Carmelo, picha. No se puede. Tú verá como el Tato se apunta.

Me dejó en San Antonio y se fue a buscá al Tato a su casa pa proponerle que se fueran al Novo a lo del intercambio. Y lo convensió. Al meno eso es lo que me ha contao esta tarde. Me ha contao que fueron al hoté, que intentaron entrá hasiéndose pasá por parguela, que no los dejaron entrá y que cuando estaban yéndose se le aparesieron dó alemane de metro noventa que querían conosé el lado oscuro de los españole y por poco no lo cuentan. El Angelin y el Tato salieron corriendo ante de que le dejaran el serete como la bandera de Japón. Y de piba buena, ni una se crusaron.

viernes, 21 de mayo de 2010

El caralibro

Ya llevo unos mese en el mundo de las rede sosiale, que no es que esté pescando al trasmallo con la gente de mi barrio, sino que llevo ya un tiempo apuntao en el Feisbu o, en su versión má hispánica el Caralibro y eso me permite hasé unas cuanta reflesione sobre esta cuestión como si yo fuera un auténtico esperto. Má o meno lo que hasen los de la televisión, pero yo sin dá la cara que tengo mucha barba.

Por eso puedo disí que el feisbu es mu peligroso. Es una cosa que conlleva grande riesgo siendo el primero y prinsipá la cantidá de tiempo que pierde. Hay gente, incluso, que considera el gran paresio que tiene el Feisbu con Jeré, porque aquello está lleno de granja, repleto de afoto de gachí vestía de gitana y siempre te acaba perdiendo. Yo no, que a Jeré no voy nunca, pero al feisbu sí. Y me pierdo. Y es que hay una cantidá de grupo, solisitude, recomendasione que es que no sabe bien cómo ponerle fin.

Al prinsipio, incluso me enganché a un juego que era el Pan, pero ni tenía manteca ni ná, sino que consistía en ir disparando contra las bolita que caían del sielo enmientra que paseaba por tol mundo. En verdá me engañaron porque me dijeron que había que pasá por los sitio má importante del planeta y yo estuve jugando hasta acabá el juego y descubrí que no había una pantalla de Cádi lo que supuso una gran desesión y el finá asoluto pa mi de esa esperiensia.

También es verdá que yo pensé que en el caralibro se ligaba. Bueno, en verdá yo en lo de ligá estoy como Setapé en lo de goberná, retirao. Pero me pensaba que con tantas gachí suelta por ahí, al meno se podría morsegá una mijita. Pero me esquivocaba. Las afoto de gachí en bikini que he visto en el Fesibu se pueden contá con los deo de una mano y no porque yo tuviera la otra ocupá si no porque, en verdá, mucho rollo, pero al finá hay mucha estrecha por ahí suelta. Es que yo ya me conformo cuando alguna sube afoto con un poco de canalillo y ni eso.

También hay que tené cuidao con las propuesta que te plantean por el Feisbu. Hay tré mil millone de grupo de toas clase y condisione. Que si tos contra Pepito porque se come los salmonete medio cruo, que si señora que quieren sabé endonde le han arreglao los diente a Visto Espárrago,... Y eso te lo mandan a ti que ni ere señora ni te quiere arreglá los diente, aunque ere tela de cadista, porque esa es otra, de cadista en Fesibu hay el siento y la madre. Tó lo que no hay de piba en bikini. Totá, que tú puede asestá o isnorá el grupo. Yo ante lo hasía, pero ahora lo isnoro de forma asoluta y no le doy ni a isnorá. Por eso tengo serca de setesienta solisitude.

Alguna ademá son mu peligrosa. Por ejemplo, hay por ahí gente que ha hecho un grupo pa buscá a mil persona que convensan a Lolo Sevilla pa que el año que viene saque una comparsa. A mi no me parese malamente siempre que los que se unan al grupo sepan quién es Lolo Sevilla o, como mínimo, su hermano Fransi. De toas forma, en estos caso, la duda es siempre la misma. ¿Son mucho mil o son poco? Porque también me han propuesto que me una a un grupo pa que vengan unas chavala a astuá desde Málaga asquí. Ensima esa gente sólo pidían dosienta persona y tienen tresienta y pico. Asín que al año que viene nos la encontraremo en el Falla por culpa del caralibro, aunque yo no he tenio ná que vé. Por si acaso.


Otra cosa peligrosa es que el feisbu te recuerda los cumpleaño de la gente con las consecuensia que eso puede tené a la hora de hasé regalo. No te puede escaqueá con nadie porque siempre te aparese lo de la esquinita de cumpleaño de esta semana. Buenos má que la mayoría de los amigo que yo tengo no me los encuentro por la calle en Cádi, que son de afuera. Aunque eso también impide que me pueda aprovechá de sacarle una convidá.

Sin en cambio, tos los poblema, los defesto y las contraindicasione del caralibro están compensás despué de lo que me pasó ayé. Y es que, desde ayé, soy amigo de Nuestra Señora en el Feisbu y eso es un honó lo sufisientemente grande como pa compensá los poblema y defesto que mi partisipasión en el caralibro me haiga podio ocasioná.

Pero esto también tiene su vuelta de hoja, el reverso de moneda sin la cara del Borbón. Y es que Ella me ha sugirio que me haga su fans en Feisbu y lo he rechasao. Porque yo, fuera del ordenadó soy su fans number güan, pero en feisbu estoy en una categoría superió: su amigo. Asín que, si alguien quiere algo de Ella, que me lo diga y ya la aviso.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El vasio

Ayé pasé un mal día. No fue por el levante. No fue porque me doliera ná. Al meno físicamente. Lo que acabaron dolíéndome fueron la sentraña. Y no pensei malamente que a mi no hay manera de llegarme a la sentraña por ningún lao. Bueno, sí, por la amistá y por la familia. Por ahí me pueden herí la sentraña.


Resulta que ayé bajé a dá un paseíto por Cádi. Uno de eso que a mi me gusta dá con tranquilidá y hablando de mis cosa con mi cuñao Angelin. Debatiendo sobre si Garsón estará bien en La Haiga, si se notará el día que los funsionario hagan huelga o si Cádi está má bonita en mayo, en junio o en julio. Como mi ojetivo era hablá un ratito con el Angelín po me fui a su casa a buscarlo, lo llamé al telefonillo pa que bajara pero lo cogió su parienta. Lo que pasa es que ella es mu poco discreta y no tapó el auriculá cuando le avisó al Angelin de que yo estaba esperándole y mi cuñao le dijo que me dijera que no estaba.

Me quedé como una falda de Carlo de Inglaterra: a cuadro. El Angelín no quería ná cormigo. Traté de reponerme y siguí adelante con mi paseo aunque ahora tuviera que hablá cormigo mismo en individuá, como los loco. Cuando ya tenía la boca seca de tanto hablá cormigo mismo po me aserque al bá del Gordo a vé si me conviaba a una servesita de Crúcampo. Sin en cambio, el cabrón del Gordo no me quiso invitá. Es má, me isnoró como Falete al Naturjau que han puesto abajo su casa.

Cabreao me volví a mi casa y má cabreao toavía me quedé cuando mi Chari me puso pa almorsá un plato papa frita con huevo. Eso es sisno inequívoco de que algo susede y má si en mi casa se puede escuchá perfestamente el Telediario de la primera sin que suene el vuelo una mosca. Po asín vimo el Telediario, el Sabé y Ganá y hasta el Sé lo que hisistei. Las livi no estaban y ni mi Sergio ni mi Chari me dirigieron la palabra en tol almuerso ni en la sobremesa.Amo, que el único juego de sobremesa al que podríamo habé jugao era al del hombre invisible, porque yo me sentía invisible en mi propia casa.

También es verdá que el agobio no me quitó el sueño, pero sí que tuve una pesadilla mu rara. Yo estaba metío en un tupergüare de eso que regaló La Vó hase unos mese y mi Chari, el Angelin, mi Sergio y el Gordo, en plan gigantesco estaban empujando el cacharro ese que saca el aire de los tupergüare hasta que yo me queaba sin osígeno que respirá. Mi susconsiente me indicaba que mi entorno má sercano me estaba hasiendo el vasío. Me disperté atolondrao por la falta de osígeno y por el sofocón con la disposisión plena de solusioná los poblema que me estaban susediendo, en plan Macgyver sentimentá. Asín me fui pa mi Chari y le dije del tirón. "¿Qué te pasa, cormigo?"
- ¿A mi? ¿Tú sabrá? -y me dio la espalda enmientra que doblaba las sábana que acababa de recogé del tendío y que la gachí las sábana no las plancha ni doblá y despué está aquello lleno de arrugá. Buenos má que yo no soy delicao pa dormí.

Como mi Sergio había salío me fui a buscá al Angelin a su casa. Tampoco estaba. Me queaba hablá con el Gordo, pero esta vé no estaba dispuesto a que me humillaran, asín que me fui al cajero a sacá dinero y pagá la servesa que iba a consumí. Lo que no sabía yo es que los cajero no dan billete de sinco leuro. Ni siquiera de dié. Despué se quejan de que hay inflasión. Cojone, si ná má que dejan sacá billete de vente y de sincuenta. Por suerte, me queaba toavía un piquito pude sacá vente leuro aunque dejé la cuenta tiritando como un mariscaó en Groenlandia.

Entré en el bá del Gordo y pidí que me conviara a mi servesa, que aunque llevara dinero ensima, lo puntero es sacarla de grati y volvé a ingresá los vente leuro. El Gordo se negó.

- Po no me hase falta que me la regale porque yo tengo dinero. Porme la servesa y te la pago con este billete de vente leuro.
- Que no, Carmelo. Que paso de ponerte una servesa, aunque me la pague. Que tu sitio no está asquí - me respondió el Gordo.
- No, ahora tu sitio está con el Barba. O en Portugá. O con Del Bosque. O con los funsionario -la vó que me reprendía era la de mi cuñao Angelin que estaba en la otra punta de la barra cuando entré pero que se había ido asercando.
- Pero, ¿qué estai hablando, majara? -les contesté del tirón. Si yo no he salio de asquí. Si este es mi entorno. Yo soy como un bonsay, en una masetita pequeña me llevo toa la via.
- Po malamente lo parese -me riñó el Angelin.
- Es que es mentira. Mucho rollo, pero al finá, como tol mundo. en cuantito que puede ná má que sabe hablá que si Garsón, que si Rajoy, que si Sergio Ramo. Enga ya, Carmelo, que lo tenemo mu visto. Que ante que tú esto mismo lo ha hecho mucha gente -me tiró por tierra el Gordo.
- El último, sin ir má lejo, el mismísimo, Martíne Are -remató el Angelin.
- Pero, ¿qué ha hecho Martíne Are? ¿Qué he hecho yo? - pregunté entre enrabietao, tenso y triste. Como Lopera esta noche.
- Abandoná su realidá. Traisioná su entorno -contestó el Gordo.
- Carmelo, ¿cuánto día hase que no habla de mi en el bló? -se lansó el Angelin a preguntarme.
- Po, no sé, unos poco. Creo -respondí.
- Es que está con los debate de macroeconomía -me se tiró al cuello el Gordo con el mismo tonito del perro ese del sine.
- Sí, defendiendo a los funsionario -remató mi cuñao.- Po te lo vi a disí. Desde el 4 de mayo no me mensiona en el bló. Quinse día sin disí ná de mi y ensima, cuando hablaste de mi no fue pa contá ná de nuestros paseo ni de nuestra charla sino pa recordá cuando te pido dinero. Y eso yo, pero del bá del Gordo. Yo es que ni me acuerdo de cuando hablaste por última vé del bá del Gordo. ¿No te da vergüensa?
- Con lo que bemo sio nosotro, Carmelo. Con lo que yo te he asmirao porque tú saliera en La Vó y porque te dedicaran una colusna en el Diario. Y has olvidao este bá. Eso no lo puedo perdoná.

Me iba a poné a discutí con ello de las rasone por las que no hablo del bá del Gordo ni de mi cuñao en el bló pero es que no había ninguna que me convensiera y, al finá, le iba a acabá dando la rasón. Asín que me fui pa mi casa. Cuando llegué le pregunté a mi Sergio:

- ¿Tú también está mosqueao cormigo porque no hablo de ti en el bló?
- No. Yo casi lo prefiero.
- Entonse, ¿por qué ni tu mare ni tú me hablai?
- Eso, preguntáselo a ella porque yo no estoy autorisao a dá má dato.

Osea, que el vasío que me hasían el Angelín y el Gordo tiene solusión. Basta con que vuelva a hablá de ello en mi bló. Pero el de mi Chari y mi Sergio es má profundo. A vé si me acabo enterando de la rasón.

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