Ayé estuve en una feria. Pero que nadie me se asuste, que nadie me se vaya (homenaje a La Trinchera) porque no me secuestraron, ni me obligaron. Fui por propia voluntá a propuesta de mi hermano Luí y la verdá que me lo pasé una jartá de bien, porque ese es el tipo de feria que a mi me gusta: la feria del atún.
Despué de contaro en un pó el tema que me había enterao yo de la NASA en Marte (que quede claro que yo los pó lo hago tó lo sobrio que pueo y que el único camello que viene por mi casa es el del rey Melchó el sinco de enero por la noche) me llamó mi hermano Luí.
- ¿Que va a hasé hoy?
- Tenía pensao asercarme a La Caleta, que parese que hase solesito.
- Tesquiya, si con el ponientaso que pega tiene que está el Balneario lleno foca.
- Eso es siempre, Luisito, picha, que foca en La Caleta hay siempre.
- Po yo me voy a la feria. ¿Te viene?
Mi carcajá se tuvo que escuchá hasta en Puerta Tierra. Las cosa de mi hermano. Pero el gachó empesó a esplicarme que no venía la Rosi ni los niño, que nos íbamo los dó solo como cuando jóvene. Que yo no me acuerdo cuando bemo ido él y yo de jovene a una feria junto. Ni a una feria ni a ningún lao, pero bueno. Él siguía tratando de convenserme que no era una feria normá, que era una feria pa comé ná má, que no había sevillana ni ná de eso. Al finá y viendo el panorama de lo que me quedaba por delante, tol día en casa aguantando a mi Chari, que ha vuelto de Tange con mu mala leche (si fuera de Graná diría mala follá) lo dudé. "Si quiere se lo desimo al Angelin y nos vamo los tré". "Vale, pero como pongan una sevillana, yo me vuelvo". "No te procupe, no habrá poblema".
Tó las pega que puse yo y mi cuñao Angelín no pusó ni una. Tó fue llamarlo y disirle "¿Te viene...?" que dijo que sí sin dejá terminá la pregunta. Totá que quedamo a las una con mi hermano pa que nos recogiera en mi casa. Como siempre, el Angelín llegó tarde porque los reloje de su casa funsionan peó que el reló biológico de Fraga. Eran casi las dó cuando salimo. "¿A dónde vamo?" preguntó mi cuñao na má subirse al coche. "¿No te lo ha dicho éste?" dijo mi hermano enmientra que movía la cabesa asín pal lao señalándome. "A la feria del atún". "¿Y eso endónde es?" volvió a preguntá Angelín demostrando un conosimiento de la masnífica provinsia de Cádi peó que el de Rubalcaba. "¿Endonde va a sé?, Angelín, ¿en Dó Hermana? Atún, picha, atún. Eso sólo puede sé en Barbate". Tuvo que soná tan malamente que Angelín no volvió a abrí la boca en tól viaje.


